La Pasión según Van Der Kooy

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Pecados imperdonables, lapidación, furia, ¿es una nueva versión de La Pasión de Cristo? No, es la columna del día 20/10/10 de Eduardo Van der Kooy en Clarín.


Lo interesante de las columnas del periodista mencionado es la gran cantidad de metáforas que poseen. El miedo, el terror, la traición, el acoso, los pecados, etc., están más que presentes en sus escritos, generalmente como articuladores de afirmaciones con pocos argumentos. Así desfilan “Moyano tiene una rica historia en el acoso”, “se agrava en la Presidenta una raíz autoritaria”, “Scioli arrastra otro pecado imperdonable para el credo matrimonial: su resistencia a enfrentarse con los medios de comunicación. Por esa resistencia sería también merecedor de la lapidación política a la que lo están sometiendo los Kirchner” o “la furia contra el periodismo retornó con bríos”. 

Ahora bien, vayamos por partes y tratemos de descubrir que hay detrás de la sangre y el miedo. Sin respetar el orden de aparición en la nota podemos decir que: a) Scioli está con pie afuera del dispositivo político que estructura al gobierno nacional con el provincial. Está línea no es nueva en Van Der Kooy. Ya la ensayó luego de finalizadas las últimas elecciones en donde se decía que Kirchner lo había responsabilizado de haber sido artífice de la derrota frente a De Narváez. En este sentido, dedicó varias columnas para hablar sobre este tema y luego se fue diluyendo.

Desde hace unas semanas se vuelve al tema, ahora con la supuesta intención de Scioli de candidatearse a presidente. Si bien esta no es la línea central que trabaja el artículo, es cierto que el nombre del mismo Moyano, ejecutor de la radicalización K, tiene al Secretario General de la CGT como aquel que disciplina a Scioli con huelgas y todo tipo de artimañas para lograr que se baje de su candidatura.                           

De todas formas, y como decíamos, esto no es nuevo. El domingo 6 de setiembre de 2009 Eduardo Van Der Kooy decía “El proyecto político de Scioli -ocho años en la Provincia- estaría ahora condicionado por Kirchner y por Aníbal Fernández. El jefe de Gabinete sueña con dos cosas: que el ex presidente pueda ser otra vez candidato a presidente o, al menos, muy influyente en el PJ cuando llegue el 2011; cualquiera de esas variantes facilitaría su anhelo de convertirse en postulante por Buenos Aires.”

Como se ve, la estructura argumental es la misma. Scioli quiere algo que alguien dentro del gobierno o cercano a él se lo quiere impedir y por lo tanto esto implicaría un alejamiento o una ruptura con el entramado político del oficialismo. Hoy por hoy para Van Der Kooy ese proyecto político de ocho años se acabó y Scioli quiere ser presidente y nada más que presidente.

Vayamos ahora al punto b). Este es el poder político desmesurado que va adquiriendo Moyano. Para el periodista es el ejecutor de la radicalización del gobierno. Si bien no explicíta a qué llama radicalización, es cierto que hace mención a -sin decirlo- el proyecto ley de participación en la ganancias cuando sostiene que Moyano pide “que los gremios tengan derecho a revisar los libros contables de las empresas.” En este sentido, descontextualiza algo obvio. Si la ley se llegará a promulgar es evidente que los trabajadores van a tener acceso a libros de la empresa para poder ver cómo finalizan los ejercicios contables de las mismas. Pero, si se dice sólo que los trabajadores quieren espiar eso genera un efecto negativo para todos aquellos desprevenidos que leen la nota. Sobre todo, cuando el proyecto del gobierno va cosechando defensores, incluso insospechados, como puede ser Julio Cobos.

Por último, vayamos al punto c) y a otra de las grandes afirmaciones: “se agrava en la Presidenta una raíz autoritaria”. Qué se puede decir al respecto. Hagamos un esfuerzo... esto se debería a que, según Van Der Kooy, “ayer Cristina desarchivó la idea de nacionalizar los medios porque, simplemente, varios tienen una visión distinta de la de ella.” Lo interesante es que en la misma nota hacia el final repite la misma frase pero con una aclaración y un matiz “Cristina habló de un impreciso deseo de nacionalizar los medios. Aclaró que no refería a ninguna estatización.”

Analicemos esto detenidamente. El periodista desprende la idea de que la raíz autoritaria de la Presidenta resulta de una afirmación que luego él mismo relativiza. Entonces, ¿en qué quedamos? Para respondernos esta pregunta tendríamos que hacernos eco de las propias palabras de Van Der Kooy: “por definición, el periodismo no está para caerle bien a ningún poder.” Es claro que este último no entra en esta definición y que, por lo tanto, el poder al que él intenta caerle bien es aquel para el cual la idea de nacionalización es un pecado.
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